Corría el año 2012, Apple había dejado atrás los problemas a la hora de sujetar su iPhone 4 atrás y la también celebre frase de «si quieres porno cómprate un Android» del difunto Steve Jobs. Y el bueno de Steve Ballmer ya no se reía tanto del iPhone. Pero, algo iba a sacudir los cimientos de la bolsa.

Las dos varas de medir

Allá en 2012 se produjo otro susto que debió afectar al bueno de Steve Ballmer. Mientras un rival era incapaz de contar el dinero de sus beneficios con ese producto que había ninguneado, el otro le iba a pasar por la izquierda.

Google, la divertida compañía del buscador, y dueña de la mayoría de la publicidad web y otros elementos, iba a superar a aquel rival de otra época. Corrían los tiempos felices en Mountain View y se aprobaba alegremente todo plan, proyecto, idea o ilusión a golpe de talonario.

Eran tales los beneficios que Google sobrepaso a Microsoft en capitalización bursátil y casi fue portada en todos los periódicos. La pequeña compañía de Mountain View había conseguido sobrepasar a Microsoft. Este, pudo ser uno de los motivos por los que en Redmond se decidieran a cambiar de CEO.

Además, un año después llegaría la compra de Nokia para afectar de manera notable a las acciones de la compañía. Microsoft intentaba entrar en el mercado de consumo y estaba sacrificando su valoración.

Un cambio con consecuencias

Hace unos días se ha vuelto a la situación de 2012. Microsoft vuelve a ser la segunda empresa con mayor capitalización bursátil, más cerca de Apple que antaño. Lo curioso de esto es que no ha tenido la misma trascendencia. No ha copado portadas ni noticias.

Satya Nadella está consiguiendo romper todos los registros. «Microsoft ha cambiado y ha recuperado su esencia» esto no lo decimos nosotros, lo decían en Facebook tras apostar por Office 365. La nube, Office que 365, la Inteligencia Artificial y otras cosas que nos podrían hacer bostezar han conseguido doblegar nuevamente a Google.

Esta apuesta no ha sido sin consecuencias. Microsoft tuvo que aparcar la feroz lucha por el mercado de consumo y centrarse en las empresas y en los servicios. Así, pudo comprar LinkedIn sin apenas despeinarse y ver como le reporta mil millones de dólares de beneficio trimestral.

Ahora que Microsoft empieza a estar bastante cerca de alcanzar a la todopoderosa Apple, podría ser el momento de dar un golpe sobre la mesa y, con los deberes hechos entrar en un mercado hastiado por los excesos. Sin embargo, Satya Nadella se sigue manteniendo cauto con las compras y habrá que esperar a futuros acontecimientos a ver que sucede.

Cabe destacar que los últimos resultados que ha presentado Microsoft son espectaculares y no presenta ninguna división deficitaria. Habrá que ver cual es la siguiente jugada de esta empresa con casi medio siglo a sus espaldas.