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    Perspectiva tecnológica: El secreto petrolífero mejor guardado de Arabia Saudí

    Tras un lunes sin Perspectiva tecnológica por circunstancias “de la producción”, quiero regresar al camino de un artículo semanal que os prometí hace ya tres semanas. Hoy quiero retomar con un tema de tecnología desviado de la tónica general de los sistemas operativos, de internet, de componentes de hardware varios,… Hoy en Perspectiva tecnológica hablamos de yacimientos petrolíferos. Y más concretamente de la explotación de oro negro más grande del mundo.

    El Campo de Ghawar

    Breve historia de la explotación

    Cuando alguien menciona Arabia Saudí de manera prácticamente instintiva lo asociamos con petróleo y es que la relación del país con el segundo líquido elemento de nuestra era viene de muy atrás.

    Las primeras evidencias petrolíferas en tierra fueron encontradas por la mítica Texas Oil Company (Texaco) cuando adquirió el 50% de una concesión para prospectar en el exótico país. Tuvieron que pasar 4 años de duro trabajo (1938) para que la prospección diera sus frutos y catapultar a la compañía al siguiente nivel.

    Tras comprobar el tamaño de lo encontrado y el sobresaliente ROI (retorno de la inversión, el cociente entre los beneficios y la inversión necesaria) que daban los yacimientos, muy poco tardaron las gigantes norteamericanas en repartirse el pastel. Aramco, Esso, Mobil, la propia Texaco… apostaron muy fuerte por el petróleo saudí que parecía no tener límites. Pero duró poco la alegría.

    La compañía Saudi Aramco que conocemos en la actualidad nació a partir de una amenaza de nacionalización. Los árabes se habían dado cuenta del grandísimo potencial de sus yacimientos y su objetivo era controlar la producción. El rey árabe de turno de los años 50 puso la vista sobre Aramco y tras la anteriormente citada amenaza de nacionalización, consiguió el 50% de la compañía. En los años 70 ya poseía el 60% y en los 80 se haría con la totalidad de la empresa.

    Aramco (Arabian Amerian Oil Company) pasó a llamarse Saudi Aramco, nombre que mantiene a día de hoy y titular del yacimiento Ghawar.

    El bosque de dinero de Saudi Aramco

    Solamente sobre el papel, los número del yacimiento de Ghawar dan un poco de vértigo. Poco más de 280 kilómetros es la longitud de la explotación petrolífera más grande del mundo por 30 kilómetros de ancho (8.400 kilómetros cuadrados, más o menos 1.120.000 campos de fútbol). Aunque si estos datos te parecen baladís, debo decirte que Saudi Aramco extrae 5 millones de barriles de petróleo diarios y 57 millones de metros cúbicos de gas, también diariamente.

    Para que os hagáis una idea, un país con larga tradición petrolera como Venezuela extrajo al día una media de 2.5 millones de barriles en 2014. La producción del Campo de Ghawar duplica, por tanto, la producción total del país caribeño. El recelo con el que son guardados todos los datos acerca del petróleo impiden conocer de manera exacta los números. Aunque hay estimaciones más o menos realistas.

    Los números del Campo de Ghawar

    Los datos que parecen tener una cierta fiabilidad y reconocimiento a nivel internacional dictan que aproximadamente el 65% de la producción saudí entre 1951 (año de su puesta en funcionamiento) y el año 2000 provenía directamente de esta explotación. Que una sola explotación cope más de dos tercios de la producción total de un país como Arabia Saudí nos da un a ligera idea de la importancia de Ghawar. La producción acumulada, estimada, hasta el año 2010 era de 65 millones de barriles.

    Aunque el hermetismo feroz impida conocer datos oficiales, la mayoría de expertos concuerdan en la existencia de 75 millones de barriles restantes en reservas recuperables. Es decir, más petróleo rentable de lo que ya han extraído en su historia. Insisto en que estos datos hay que tomarlos con pinzas porque son estimaciones provenientes de números que quizá hayan quedado desactualizados.

    Los yacimientos petrolíferos (y de cualquier tipo) se revalúan constantemente con nuevos datos de prospecciones pudiendo aumentar o disminuir las reservas probadas económicamente rentables. Per por si lo anterior no fuera suficiente, la rentabilidad del Campo de Ghawar es una de las más altas. Consiste megapliegue anticlinal (convexo) como trampa y una roca almacén muy porosa que completan la ecuación de los miles millones de dólares.

    Al futuro del yacimiento lo quieren pintar de negro, y no precisamente por el petróleo. Otros analistas creen que han llegado al punto pico y que descenderá su producción en años venideros. Pero esas ‘predicciones’ son igual de aventuradas que las emitidas por los más halagüeños.

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