Como ya todos sabréis Microsoft en este ya terminado E3, además de presentar nuevo software así como hablarnos un poco más de Project xCloud, ha presentado la consola de próxima generación que por el momento recibe el nombre de «Project Scarlett».

Hasta 8K y 120 FPS

Al igual que todos los que estaréis leyendo este subtítulo, sé que esas cifras deben llevar un «hasta» delante, ya que se trata de los picos máximos que la consola podrá alcanzar en la transmisión de imagen (que no en renderización de juegos).

Sin embargo, lo que Microsoft presentó en Los Ángeles ha sido toda una revolución comparada con la anterior (actual) generación de consolas en términos de potencia.

Cuatro veces más potente que Xbox One X y por fin con SSD

Así para ir abriendo boca, se nos dijo que en potencia bruta, la nueva consola sería cuatro veces más potente que la que actualmente tiene el título de «consola más potente de la historia»: Xbox One X.

Gran culpa de esto la tiene el empleo de un hardware que, una vez más, quiere acercar el hardware de consola al de PC por lo menos en cuanto a «forma» se refiere.

Especificaciones técnicas

Contamos con una CPU basada en Zen 2 a 7 nm con 8 núcleos y 16 hilos a 3.3 GHz. La GPU también correrá a cargo de AMD con sus Navi y tendra 3.584 shaders y funcionará a una frecencia de 1.5 GHz que sorportará trazado de rayos. Esto irá unido a 24 GB de memoria GDDR6 unificada y 3 GB DDR4 para el Sistema Operativo.

Toda esta potencia, sin embargo, no serviría de mucho (tal y como pasa en la actual generación de consolas) sin un sistema de almacenamiento que no cree el temido cuello de botella con un hardware tan potente. Por fin contaremos con 256 GB NVMe con 1 GB DDR4 de chaché unido a un HDD de 2 TB.

Para refrigerar la bestia, contará con un sistema de cámara de vapor que tan bien parece funcionar en Xbox One X.

Este hardware se traduce en unos 24 TFLOPs, una cifra que ni una RTX Titan consigue y que es 4 veces más que la potencia de procesamiento de una Xbox One X. Esto sabemos que debemos cogerlo con pinzas porque no siempre TFLOPS es igual a rendimiento, y ya lo hemos visto en esta generación de consolas.

¿Qué podemos esperar de Scarlett?

Bien, ahora que hemos visto todos estos datos técnicos de TFLOPS y GHz y demás cosas que nos gustan a los freaks del hardware, hablemos en términos mundanos.

De los números del 8K y los 120 FPS ya os hemos dicho que debéis iros olvidando y más de forma conjunta. Quizás se alcancen los 8K en reproducción de vídeo y los 120 FPS en juegos no muy demandantes.

Resultado de imagen de project scarlett

De Scarlett he visto muchos otros sitios que lo que le piden son 4K nativos a 60 FPS constantes en todos los juegos. Bueno, yo voy a ser algo más realista y espero que, por fin, con esta consola logremos los 1080p en todos los juegos a los 60 FPS constantes sin triquiñuelas de bajar gráficos o sombras. Quizás siendo muy muy positivo, espero poder alcanzar los 1440p reescalados a esos 60 FPS constantes como rocas.

Del trazado de rayos, por otra parte, también creo que es más un «nosotros también podemos» de AMD que otra cosa. Ni en PC con una RTX 2080Ti se consiguen unas buenas tasas de FPS sólidas utilizando dicha tecnología (por el momento).