Hace ya unas dos semanas que los de Redmond enseñaron lo que sería el futuro de las consolas de la marca: Scarlett se presentó como un verdadero monstruo (comparado con la actual generación de consolas) que quiere seguir siendo la consola más potente jamás fabricada (como ya lo es ahora Xbox One X).

Sólo una Scarlett…de momento

Sin embargo, desde hace bastante más se venía rumoreando que «Project Scarlett» era el nombre con el que se conocía a un conjunto de consolas de la misma familia, entre las cuales tendríamos la que ahora conocemos, es decir, la potente llamada «Anaconda» y luego una versión más asequible con el nombre en clave «Lockhart».

Phil Spencer añadió más leña al fuego en el E3 al hablar en plural al decir que «La compañía estaba profundamente centrada en la arquitectura de las próximas consolas Xbox» y claro, de ese plural se llegó a que, efectivamente, tendríamos Lockhart.

Hoy, tal y como podemos leer en Thurrott, Microsoft ha cambiado sus planes y Lockhart ya no parece estar en su hoja de ruta puesto que pedir a los desarrolladores que optimicen los juegos para dos consolas distintas a la vez es pedir demasiado y no queda claro si los beneficios acompañarían.

Todavía es pronto para hablar en términos definitivos de Scarlett, o incluso para hablar de lo que es Scarlett en sí como proyecto. La verdad es que no tendría demasiado sentido lanzar dos consolas de golpe y que el público elija puesto que, por muy económica que sea la segunda, no sé yo si a la gente que va a hacerse con una nueva consola le compensaría.