Desde que conocimos la existencia de una Surface «barata», o al menos con ese espíritu, he guardado las distancias para adquirir la perspectiva necesaria. El concepto era bueno, la ejecución luego vimos que también, pero vuelve a sobrevolar la falta de chispa de la Microsoft de hace tres años.

Y obviamente no es solamente culpa del producto, sino también de todo aquello que le rodea y especialmente del ecosistema en el que se apoya.

El concepto es el concepto

La frase del subtítulo, a parte de estar extraída de una genial película, tiene más trasfondo de lo que pueda parecer a primera vista. La Surface Go vino a ocupar un segmento presumiblemente educativo y de gama de entrada donde principalmente hay tres actores: Chromebook, iPad 2018 y la propia Surface Go.

Dibujo de Microsoft Insider en Surface Pro 4

El primero con una relativa buena acogida en los colegios estadounidenses, la segunda con una excepcional acogida en todo el mundo y la tercera, la última en llegar, en tierra de nadie. Al menos de momento y de verdad que mi deseo es que cambie.

Si hay algo que tienen en común los dos primeros actores es el ecosistema de aplicaciones que tienen detrás (el de Microsoft incluido). No nos queramos engañar, la gente se compra las tablets para usar aplicaciones. A diestro y siniestro. También en el sector educativo se usan. Si bien este último tiene algunas particularidades (como las políticas de grupo) el concepto de gadget para el día a día, con un larguísima duración de batería y la posibilidad de instalar millones de aplicaciones es común. Y es precisamente donde la Surface Go se queda fuera.

¡Pero si tiene Windows 10 S y puedes desbloquearlo!

Exacto. Y en nuestro caso importa más bien poco, y lo que es más, lo agrava. He tenido tablets con Windows 10 (creo que casi todos los que leamos esto hemos tenido alguna) desde las 8″ hasta las 10.6″ y justamente la dualidad Windows 10-Intel es la razón por la que están en un cajón.

He intentado forzarme a utilizarlas día a día para mis labores de estudiante pero pasada la primera semana se volvía a quedar en casa. Y después de probar varias marcas y configuraciones puedo decir que no es mi culpa.

¿Y por qué las dejabas en casa? ¿Qué tiene que ver todo esto con la Surface Go?

Simplemente que Windows 10 en entornos táctiles no ha cambiado absolutamente nada. Unos pocos retoques por allí, otros tantos por allá, pero la usabilidad táctil y la experiencia de usuario que nos brindaba Windows 8.1 quedaron en el mismo cajón donde guardo hoy esas tablets.

Incluso ahora es peor, la «invasión» de las webapps no se lleva demasiado bien con nuestros amigos los dedos. Con teclado y ratón cabe decir que está bastante bien, simplemente es como navegar por una web tradicional. La cosa cambia radicalmente cuando tienes que bajar al barro y enfrentarte de tú a tú con tus dedos y esas aplicaciones que no están bien preparadas para interactuar con ellos.

No queriendo dejar a un lado la cantidad de aplicaciones, sí quiero remarcar la calidad de las mismas. Simplemente no hay color. Puede haber miles de razones para hacer aplicaciones para Windows pero no parecen ser lo suficientemente convincentes para que los desarrolladores se remanguen y se pongan a ello. Quizás sean los variopintos cambios de paradigma de desarrollo que Microsoft ha experimentado en los últimos años o que los más de 700 millones dispositivos con Windows 10 se queden cortos. La única certeza es que hay pocas aplicaciones y las que están no son todo lo buenas que nos gustaría. Salvo honrosas excepciones.

Batería y ARM: apuesta segura

Otro punto importante es la batería. No quería escribir estas líneas sin que se llevara al menos una mención. Ya sabemos todos que ARM es prácticamente un mechero y que cualquier tablet Android que lo use o iPad hace más horas de batería. Pero es que no es solo eso. Con un uso al que yo llamo comedido es realmente sencillo que puedas aguantar con una carga toda una semana en iOS y Android.

Las tablets Windows, además de hacer menos horas de pantalla con una capacidad de batería similar, en reposo duran «un suspiro». Los que hemos tenido tablets Windows sabemos lo que es despertarse por la mañana y darse cuenta que no pusiste la tablet el día anterior a cargar. Tener que dejarla en casa irremediablemente y tener que volver a la reprografía de la facultad cabizbajo a imprimir el temario del día.

Si al menos utilizara algún procesador ARM podríamos quitar este punto negativo, aunque se acentuara el de la mala calidad de las aplicaciones. Algunos medios han hechos pruebas de rendimiento del funcionamiento de aplicaciones tradicionales (Legacy) sobre Windows 10 ARM con el Snapdragon 835 y es bastante regular. Siendo suaves.

El Snapdragon 1000 está todavía en el horno y aunque lo hayamos visto por Geekbench, los de Redmond parecían no poder esperar. Seguramente el debate de si poner un procesador Snapdragon o el Intel que finalmente montó estuvo bastante acalorado en las oficinas, pero yo soy de los que sacrificaría el rendimiento en aplicaciones tradicionales a cambio de más horas de batería.

La Surface Go no es una Surface Pro pequeña y tampoco mucho más barata

Este es otro tema que quiero que quede claro. La gama Surface Pro es un convertible excepcional. Tiene su modo tablet (todavía no conozco a nadie que lo use muy a menudo) y nunca estuvo entre sus objetivos desbancar a un iPad (aunque Apple se haya empeñado con su insulsa gama Pro). Y es justo aquí donde se le dota el sentido a «el concepto es el concepto».

La Surface Go es el concepto de Surface Pro, aplicado a medias, en un ring donde se enfrenta a un oponente con muchísima más experiencia, fuerza y aplicaciones.

El concepto original de Surface apenas ha cambiado, ha jugado prácticamente sola durante muchos años y se ha ido labrando una imagen en el ring del uso diario. Surface Go no es más que ese concepto, aplicado a medias, en un ring donde se enfrenta a un oponente con muchísima más experiencia, fuerza y aplicaciones.

Del precio se ha escrito bastante también. Comparándola una vez más con el iPad 2018 y sobre el papel, la solución de Apple sale ganadora. Y de verdad es una sorpresa que un producto Apple de la sensación de económico. El iPad más barato (32GB) cuesta 349€, aunque es sencillo encontrarlo más barato; la Surface Go más barata (64GB eMMC) parte de 449€. A estas cifras hay que añadirles los teclados y los lápices digitales. El lápiz del iPad y de la Surface están ambos por unos 100 euros. El teclado-funda de la Surface Go asciende a otros 100€ mientras que para la tablet de la manzana tendremos que recurrir a terceros, con unos pecios que rondan los 50€. Echen ustedes cuentas.

Ls Surface Pro 4 sigue siendo mejor

Por no hablar de las Surface Pro 4, con un rendimiento excelente a día de hoy y unas especificaciones muy buenas (muy superiores a la Surface Go) a precios parecidos al total que supondría una Surface Go.

Jugando con un iPad Pro

Aunque quise pensar fuera de la caja desde el primer momento, no paraba de venir a mi mente el caso de la Surface 3 (sin apellido Pro). Una suerte de experimento cuyos usuarios, en la mayoría de las ocasiones, no pueden adjetivarse como felices. Rendimiento mediocre a un precio lejos de serlo que no fue suficiente freno para replantearse el concepto de Surface «de entrada» en Redmond.

Ojalá este artículo lo leamos dentro de un par de años y veamos que estaba completamente errado. Que ni la Surface Go era tan mala ni la diferencia notable de aplicaciones fue determinante.